Ecosistemas y humanos
- ¿Qué son?
- ¿Cómo funcionan?
- ¿Cómo se relacionan con los seres humanos?
- ¿Qué pasa cuando un ecosistema es intervenido por los seres humanos?
Gracias a los grandes ecosistemas del mundo, llamados biomas, podemos vivir como hoy vivimos: aprovechando los recursos naturales, los servicios de provisión de agua y oxígeno, captación de CO2, etc.
Los ecosistemas son sistemas complejos llenos de vida que tienen dos tipos de componentes: los abióticos (los elementos sin vida) y los bióticos (los seres vivos). Ambos son fundamentales ya que sin uno, el otro no funciona. Además, en cada ecosistema, TODAS las especies y elementos que lo componen tienen un rol fundamental que a nuestros ojos puede ser notorio o no.
Para comprender cómo funciona un ecosistema puede observarse la siguiente figura que representa de forma simplificada la relación entre lo abiótico y lo biótico y la circulación de materia y energía.
Figura 1: Esquema representativo y simplificado del funcionamiento de un ecosistema. Fuente: elaboración propia.
En cuanto a los humanos, yo considero que somos parte de los ecosistemas, pero que por nuestra capacidad de razonar y crear cosas nos hemos ido separando del resto de las especies hasta desligarnos por completo de la naturaleza que nos rodea, construyendo las ciudades, sociedades y herramientas. Pero… ¿en qué momento llegamos a ignorar que dependemos de aquello que destruimos? Porque los bosques se deforestan a un ritmo desesperante y son los que nos proveen oxígeno. Porque la vida del océano está en declive y el océano sin vida es un océano que no da oxígeno. Porque un suelo sin vida no puede proveer alimentos.
Por último (por ahora), y relacionado a lo de arriba, llegamos a creer que la naturaleza está a nuestra disposición para brindarnos recursos y servicios, cuando no somos otra cosa que una especie más de un gran ecosistema.
Como ya mencioné más arriba, cada especie y cada componente del ecosistema tiene un rol fundamental que ayuda a que el ecosistema esté en equilibrio. Cuando un ecosistema pierde su equilibrio, podemos notarlo porque tiene una relación directa con los humanos o no, porque (creemos que) no nos afecta de ninguna forma.
Un ejemplo de un ecosistema en desequilibrio es la deforestación. Cuando extraemos una parte de los productores (árboles) de un determinado ecosistema, podemos ver que:
Varias poblaciones de seres vivos pierden alimento y refugio.
El suelo pierde su fertilidad.
Las lluvias pueden disminuir porque ya no hay tanta evaporación de agua de parte del bosque.
Se absorbe menos CO2.
Mueren los animales que no encuentran alimento y/o refugio.
El agua de lluvia que antes era absorbida por los árboles puede generar desastres porque ahora escurre por la superficie, entre muchas otras consecuencias.
Sabemos que tenemos la capacidad de destruir todo lo que está a nuestro paso, pero también tenemos los conocimientos, las tecnologías y capacidad de regenerar lo que destruimos y de evitar destruir. Evitémoslo y regeneremos nuestros ecosistemas.
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